A mí también me despidieron: mi experiencia


Por estos días, pero del año 2018 fui despedida de mi último empleo, el motivo o excusa fue un ajuste en el presupuesto del área donde trabajaba. No me sorprendió esta noticia porque ya veníamos pensando con mis compañero/as de oficina que iban a haber cambios en el área, y uno de los más fáciles que podían hacer era despedirnos a todo/as o alguno/as. En esa oportunidad fuimos dos, una compañera y yo. 

Para que se den una idea, el clima laboral de este empleo no era el mejor, lo/as superiores vivían despreciando nuestro trabajo cuando lo que hacíamos bajaba de manera desorganizada y sin objetivos o metas claras. La motivación y el incentivo de cada uno/a del equipo donde pertenecía iban en picada a causa de esto. Hasta que finalmente llegó el día. Luego de la Navidad nos reincorporamos al trabajo, pasamos la última semana trabajando y luego de casi completar la jornada del último día nos llaman, de a una, a mi compañera y a mí para decirnos que ya no necesitaban de nuestros servicios. Fue un momento de *****, no lo voy a negar, muchas sensaciones y pensamientos se me vinieron a la mente, pero en el fondo de todo eso me sentí aliviada de no tener que seguir en ese empleo. 

Desde ese día me convencí que necesitaba crear y desarrollar el trabajo que siempre quise, porque lo sentí como una oportunidad para dejar de estar en un empleo que no me hacía feliz, que me sofocaba cada día volviendo a casa enojada e indignada por el clima que se vivía dentro de la oficina. No fue fácil asumir esa situación porque no está bueno quedarse sin trabajo; me acuerdo que lloré con mucha impotencia después de un rato de irme de mi puesto de trabajo. En ese momento me dí cuenta que ese llanto no fue por el empleo que perdí. Lloré porque me ví obligada a salir de mi zona de confort, de tener que sacarme de la cabeza que ese empleo me ofrecía cierta estabilidad, de entender qué quería para mí vida personal y laboral, de pensar nuevas maneras para encontrar un nuevo trabajo. Porque quedarse sin trabajo es eso, es salir de la zona de confort, de no esperar que otro venga a darte una solución inmediata o duradera. No funciona así. Uno/a mismo/a tiene que poner su cuerpo, su mente y corazón para salir de esta situación nada agradable. Y suma mucho cuando tenés a alguien que te apoya y te anima a seguir adelante. 

Me puse las pilas para terminar el profesorado, seguí capacitándome y proyecté una salida laboral propia con Café Laboral. Todavía me falta recorrer este camino que me propuse, tengo que seguir moviéndome para encontrar los resultados que quiero y lograr trabajar de lo que quiero, sin depender de otro/a que quiera o no mi trabajo. 

Si hoy estás en esta situación sólo me queda decirte que no te desanimes, tómalo como una oportunidad para planificar la búsqueda de ese empleo que querés y merecés, tomáte el tiempo necesario para descubrirte y reencontrarte con vos mismo/a, proyectá y asumí tu objetivo laboral y profesional para comenzar un año nuevo con nuevas oportunidades. 

Espero que mi experiencia te haya servido para afrontar este momento de otra manera, y cualquier ayuda que necesites para encarar la búsqueda de tu nuevo empleo, estoy a tu disposición.

¡Que el 2021 traiga más de 365 oportunidades! 

JéSs


Publicar un comentario

0 Comentarios