También comunicamos con el cuerpo

Muchas veces no nos damos cuenta cómo comunicamos. Generalmente se piensa que lo que decimos es lo único importante, pero lo que no decimos también forma parte de nuestra comunicación cotidiana y dice mucho más de lo que pensamos.

La comunicación humana se diferencia entre el lenguaje verbal, que es el habla y la escritura, y el lenguaje no verbal o corporal, que son los gestos que utilizamos cuando hablamos y cuando no lo hacemos. 


El lenguaje corporal es una forma de comunicación en la cual se utilizan los gestos, las posturas y los movimientos del cuerpo. Este tipo de lenguaje es inconsciente o involuntario y le da información a la persona que está observando sobre emociones y aspectos de la personalidad de la persona que se dirige a ella. Sin embargo, el lenguaje no verbal puede verse influido por factores ambientales. Esto quiere decir que no es cien por ciento seguro lo que podemos llegar a interpretar, así que hay que tener cuidado con la lectura que hagamos del lenguaje corporal de la otra persona. 

Este tipo de comunicación no verbal está en todo momento: cuando hablas con tu pareja, con tus hijo/as, con tus amigo/as, con tus compañero/as de trabajo, etc. 

En casos como entrevistas de trabajo o reuniones laborales, es importante ser consciente de tu cuerpo a la hora de hablar frente a otras personas. Cuando conocemos a alguien por primera vez siempre queremos causar una buena impresión; esta primera impresión debe “dejar huella”, es decir, que impresiones de manera positiva a la otra persona. 

Aspectos a tener en cuenta:

Es importante hacer contacto visual, es decir mirar por momentos a la otra persona en la zona del entrecejo. Cuidado con mirarla de manera fija y sin pestañear. La idea es poder transmitir confianza y honestidad con la mirada. Pensemos en situaciones en las que la otra persona no nos miró a los ojos, qué sensación nos dió. Mirar para los costados dará la impresión de aburrimiento o distracción.

Si sonreís al hablar puede marcar la diferencia. Una sonrisa espontánea y natural genera un diálogo agradable y hará que la otra persona se sienta a gusto. Cualquiera puede darse cuenta cuando una persona sonríe de mala manera y de forma falsa.

Mostrar las manos al hablar generalmente sirve para enfatizar lo que queremos decir, sin embargo hay que tener cuidado en cómo las moves. Si se mueven demasiado distrae a la persona que te escucha y el mensaje que transmitís puede no llegar a entenderse o malinterpretarse. Por otro lado, esconder nuestras manos puede leerse como que estuvieras escondiendo algo, por ejemplo, tener las manos en los bolsillos o debajo de la mesa. 

Para demostrar seguridad y presencia hay tener una postura erguida con el torso recto y abierto. No debe ser exagerada, debe ser lo más relajada posible. Pero ojo, no quiere decir que te desplomes y tengas una postura encorvada, ya que puede mostrarte como una persona tímida o cansada. 

Lo más difícil es controlar movimientos involuntarios de nuestro cuerpo. Un ejemplo común es mover los pies o golpear los dedos contra la mesa, puede entenderse como que estás impaciente, incómodo, que querés irte de ese lugar. En este punto es importante identificarlos para poder corregirlos y controlarlos.

¿Cómo puedo corregir los gestos que hago?

Dos ejercicios interesantes que te propongo que hagas es filmarte mientras hablas o practicar con alguien. Ambos ejercicios pueden ayudarte a identificar qué gestos y/o movimientos del cuerpo hacés al hablar. Es importante que comprendas que la mejora de tu forma de comunicar te permite ser claro/a en lo que querés decirles a los demás. 

Me gustaría conocer sus experiencias.

¿Identificaste qué lenguaje no verbal utilizás al comunicarte? 

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